Amor y Letras

letterEsta tarde he disfrutado con la película “Amor y Letras” (Liberal Arts), que cuenta la amistad romántica entre un hombre de 35 años y una jovencita de 19, alumna de la antigua universidad donde estudió él. Me temía una de esas comedias bobas que solo sirven para vegetar en el sofá una noche tonta, una de esas con chica atolondrada y chico demasiado encantador, pero me he encontrado con una película inteligente y tierna.

Los protagonistas se intercambian cartas, de las escritas a mano, y discuten acerca de los libros malos. Ella dice que los lee porque, aunque sean estúpidos, le hacen feliz. Él cree que no debemos leer para entretenernos, sino para tomar conciencia. Idolatra a su antigua  profesora de Literatura Romántica, la mejor maestra que ha tenido en su vida. Hasta que vuelven a verse y se topa con una mujer de corazón endurecido para quien los poetas románticos solo fueron unos tipos desgraciados que experimentaron un instante de trascendencia y tuvieron a bien ponerlo por escrito. 

“Amor y Letras” habla de cómo podemos amar la literatura, pero también aprender a cerrar los libros y dejar de leer sobre la vida para empezar a vivirla. Alargar la mano y atraer hacia nosotros un pedazo de cielo. Puede ser al recibir una carta escrita a mano, o recorriendo el asfalto mientras escuchamos música clásica. Habla de las cárceles de la vejez y los desiertos que transitamos en la adolescencia, de las crisis de mediana edad y de que no importa la edad que tengamos; siempre se nos ofrece una nueva oportunidad de encontrar belleza en un poema, en la bondad de un amigo, en la cadencia de las palabras que brotan de un corazón noble. Destellos de luz, puertas que se abren y nos traen una ráfaga de eternidad que se posa en nuestra piel como el beso de un amante.

O en palabras del poeta John Keats:

Lo hermoso es alegría para siempre:
su encanto se acrecienta y nunca vuelve
a la nada, nos guarda un silencioso
refugio inexpugnable y un reposo
lleno de alientos, sueños, apetitos.               
Por eso cada día nos ceñimos
guirnaldas que nos unan a la tierra,
pese a nuestro desánimo y la ausencia
de almas nobles, al día oscurecido,
a todos los impávidos caminos               
que recorremos; cierto, pese a esto,
alguna forma hermosa quita el velo
de nuestro temple oscuro. 

4 comentarios

  1. Lola Romero   •  

    La película debe ser buena, aunque romántica. Si lo dice Paloma, para mí es un plus; la veré tranquila. Juego con ventaja, pero no puedo más que felicitar a alguien que escribe con tanta sensibilidad, dominio del lenguaje y…lírica en la prosa. Se nota la escritora; está ahí, contándonos una película. Por eso dan ganas de verla.

    Un abrazo.

  2. Lola Romero   •  

    Como te voy a seguir diciendo, querida Palo: Escribes muy bien; no te conformes con que te llamen guapa 😉

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