Genios 2.0

Leo una entrevista con Amanda Lear, la artista que fuera musa de Salvador Dalí. La verdad es que siempre me ha fascinado eso de ser “musa de”. Pero a lo que vamos. No es que Lear revele nada nuevo sobre el pintor al que quizás más veces se le hayan colgado las sobadas etiquetas de “genial” y “excéntrico”. Cuenta cosas como “Dalí decía que los genios no deben reproducirse. ¿Te imaginas al hijo de Miguel Ángel conduciendo un taxi?” o “Sin Gala estaba perdido. Un día se les pinchó una rueda y ella la cambió sola porque él dijo que era un genio y no podía arriesgarse a estropearse un dedo” .

Pero, vaya, resulta que incluso “los genios” son humanos. ¿Sufría Dalí por llevar el mismo nombre que su hermano, fallecido joven?, pregunta el periodista. “Era su drama y una obsesión. Cada vez que oía su nombre, no sabía si hablaban de él o de su hermano. De ahí vienen sus extravagancias, sus gritos. Para clamar que estaba vivo”, dice Lear. Interesante. O sea, que “el genio” tampoco era tan diferente del resto de los mortales, según su musa. En mi opinión, no lo era en absoluto. Solo más neurótico y más descarado que la mayoría.

Hemos pasado de una época en la que “los genios” eran una especie de élite superior e inalcanzable a esta era DIY (yo me lo guiso, yo me lo como) que nos permite pasar olímpicamente de intermediarios: editores, productores, críticos. Casos como el de la cantante Adele o el escritor John Locke nos demuestran que es posible colgar nuestra obra en la red y que acabemos siendo millonarios, famosos, reconocidos, adorados. Cierto que solo les ocurre a unos pocos, pero podría sucedernos a todos. Y aunque la oferta de blogs, música, libros y arte autoproducidos es abrumadora, y a menudo mediocre, a mí me parece estupendo que haya tanta gente creando. Es un signo de nuestros tiempos, y yo me alegro de vivir en esta época en la que internet me permite publicar un blog o un libro y llegar a los ordenadores de millones de personas, en lugar de (por ejemplo) 200 años atrás, en los tiempos de Jane Austen. 

A mí me parece muy bien que se estudie la historia del arte y de la literatura, y que haya gente que dedique su vida entera a criticar lo que hacen otros o analizar la obra y milagros de artistas muertos y enterrados, pero mi consejo para quien quiera crear algo es: HAZLO. Hazlo y no dejes que el juicio de los demás te paralice. Hazlo y ten la humildad de mostrarlo aunque no quede perfecto (nunca queda perfecto). Hazlo y termínalo cuando sepas que has puesto en ello lo mejor que tienes. Hazlo de nuevo aunque la primera vez no fue como soñaste. Hazlo y olvídate de todo lo que te enseñaron, de lo que te han dicho que está bien o está mal, de cómo lo hicieron otros antes de ti, de los géneros y las corrientes y las técnicas. Olvídate también de la fama y del reconocimiento. De tu miedo y de tus aires de grandeza. De Miguel Ángel y de su hijo. Hazlo por placer, por necesidad, por generosidad. Hazlo por ti. 

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