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6 mujeres escritoras que también son madres: así concilian crianza y escritura

Seis mujeres escritoras y madres nos cuentan cómo compaginan la crianza de sus hijos con su trabajo como autoras de novelas y libros de no ficción. Porque ¿hay algo mejor que ser mamá? ¡Sí! Ser mamá escritora. No te pierdas los inspiradores consejos de estas seis exitosas mujeres.  

Lorraine C. Ladish

Lorraine C. Ladish, hija de madre norteamericana y padre español, es escritora y madre de tres hijos. Bilingüe, multicultural y autora de 18 libros en los que habla de sus experiencias personales con el objetivo de inspirar y empoderar a otras mujeres. «Me siento gorda», «Emprende: de mamá sola y sin recursos a empresaria digital» y «Tu mejor edad» son algunos de sus títulos más destacados. También es speaker, influencer de éxito, instructora de yoga y fundadora del sitio web Viva Fifty! Conócela mejor en su página web. 

¿Crees que escribir libros siendo mamá es más difícil que si no lo eres? ¿Cuál es tu experiencia?

Creo que es diferente. Ni más fácil ni más difícil. Tengo tendencia a la obsesión y la compulsión, lo cual podría ser en principio un defecto o algo negativo. En cambio, para mí ha sido positivo porque he canalizado esa tendencia hacia cumplir mis objetivos, como escribir libros en cualquier situación. Recuerdo terminar una novela la noche antes de dar a luz a mi hija mayor, que ahora tiene 20 años. Cuando ella tenía unos 16 meses, contraté a una nanny y me encerré tres días en un hotel para editar esa misma novela.  Entre aquella nanny maravillosa y mi marido (ahora ex marido) cuidaron de la niña, yo cumplí mi objetivo, la novela se publicó y todos felices. Eso sí, es preciso tener una convicción de hierro para hacer lo que yo hice. Lidias con muchos críticos, incluida la familia. Ahora mis hijos saben que es posible compaginar la maternidad con lo que sea.

¿Has escrito libros antes y después de ser madre?

He escrito varios antes de ser madre y otros después. En ambos casos, mi mayor reto ha sido encontrar el tiempo y la concentración necesarios. Eso sí, hay que tener en cuenta también que trabajo por cuenta propia desde los 18 años, y tengo 57. Una vida entera teniendo que buscarme la vida en cuanto a cumplir fechas de entrega y dedicarme a la escritura en el medio que sea: papel o digital. Sé que no soy la norma y que a la mayoría de personas les cuesta combinar roles.

¿Cuáles son tus herramientas o trucos más efectivos para combinar escritura y crianza?

Darme cuenta de que, si quería ser feliz y sentirme satisfecha, iba a tener que compaginar ambas cosas. Cuando mi hija mayor tenía tres años y la pequeña pocos meses, compré un parque infantil y lo monté en el salón de mi casa, que era un apartamento pequeño. Yo me sentaba dentro con ellas mientras jugaban, a veces encima de mí, y escribía un libro que tenía fecha de entrega. Así, yo cumplía mi trabajo y mis hijas jugaban sin peligro de sufrir un accidente. Han crecido viéndome hacer este tipo de cosas hasta el día de hoy.

¿Qué consejo le darías a una mamá que quiere escribir pero cree que es imposible o bien piensa que no tiene nada digno de ser contado?

Que no se crea lo que piensa o no hará nunca nada. Todo es digno de ser contado. Yo siempre digo que lo que publico en forma de libro o en las redes sociales, si le sirve a una persona, es suficiente. Y aunque solo me sirva a mí contarlo, ya mereció la pena. En cuanto a la organización, pues a veces hay que sacrificar horas de sueño, tiempo con amigos, etc. O discutir con la familia o la suegra o el suegro… Yo he hecho esas cosas y me alegro infinitamente de haber sido capaz de proteger mi tiempo y mi espacio. Ahora mis hijos ven que la maternidad no tiene por qué robarte tus sueños. No es fácil, pero se puede.

Alissa Brontë

Alissa Brontë es autora de literatura romántica, juvenil y fantástica. Entre sus títulos destacan los bestsellers «La Elección» y «La Andaluza». Otros títulos de la autora son: «Velos, ¿estás lista para el Diablo?», «Adam Black», la serie «Operación Khaos» o «Cenizas», que ha sido editada en la colección Mil Amores en colaboración con Mediaset. Nacida en Granada, en la actualidad reside en Tomares (Sevilla) con su marido, sus tres hijos, sus gatas Cleopatra y Nube y un montón de plantas. Conócela mejor en su página web

¿Crees que escribir libros siendo mamá es más difícil que si no lo eres? ¿Cuál es tu experiencia?

No creo que «difícil» sea la palabra, más bien sería «falta de tiempo». Si tienes hijos (y depende de cuántos), el tiempo para escribir se reduce mucho. Aunque escribo desde siempre, hubo una época de mi vida en la que lo dejé de lado. La universidad, el trabajo, después me casé… Así que en realidad no puedo comparar mi ritmo de trabajo de ahora con el de antes, porque el pistoletazo de salida con una novela lo hice cuando mis dos hijos mayores ya habían nacido. 

¿Has escrito libros antes y después de ser madre?

Antes de ser madre no escribí libros, pero sí muchos relatos y poesía.

¿Cuáles son tus herramientas o trucos más efectivos para combinar escritura y crianza?

La verdad es que tengo la facilidad de escribir en cualquier lado y a cualquier hora. Más de una historia se ha fraguado con Bob Esponja de fondo… ¡Creo que con eso lo digo todo! Ahora que mis hijos son más mayores me resulta más fácil, esa es la verdad. Tengo mi jornada laboral como cualquiera, solo que mi puesto de trabajo está en casa, así que puedo adaptar los horarios cuando el cole, las extraescolares y los campeonatos coinciden. También es cierto que eso me hace, a veces… muchas veces… quedarme sin fines de semana ni vacaciones o pasar largas noches en vela.

¿Qué consejo le darías a una mamá que quiere escribir pero cree que es imposible o bien piensa que no tiene nada digno de ser contado?

Para organizarse no sabría qué decirle, supongo que es algo que no se puede generalizar porque depende de la situación personal de cada una. Con respecto a no tener nada digno de ser contado, yo lo enfocaría de otra manera: no se trata de si es digno o no de ser puesto en papel, porque eso es algo subjetivo; pero si tiene esa necesidad que es tan fuerte como la de respirar, entonces que lo haga. No importa lo que tarde, ni debe pensar en gustar o no. Siempre he pensado que la escritura es un acto egoísta que se hace por necesidad, para uno mismo. Y luego, si llega a muchos lectores… genial. Si llega a menos, también es algo bueno porque quizás esa persona que te ha leído está en un mal momento y le ayudas, sin saberlo, a capearlo.

Ana González Duque

Ana González Duque es escritora de literatura juvenil y novela romántica. Autora de las novelas «Proyecto Bruno», «La sociedad de la libélula» o «La casa de los principios», y de libros de no ficción como «El escritor emprendedor». Médico de profesión, en el 2017 colgó la bata para dedicarse 100% a la literatura. Si quieres saber cómo lo consiguió y seguir sus pasos aprendiendo a vivir de los libros, visita su página web, donde reúne todo lo que hace (que es un montón a pesar de tener dos adolescentes en casa) y ofrece cursos y programas de formación de marketing para escritores. 

¿Crees que escribir libros siendo mamá es más difícil que si no lo eres? ¿Cuál es tu experiencia?

Sí, es evidente que siendo madre no eres tan dueña de tu tiempo como sin serlo. Los niños son una fuente constante de interrupciones e imprevistos muy difícil de conciliar con una productividad extrema. De hecho, mi vida se volvió caótica cuando fui madre. Tengo la sensación de que, desde que nacieron hasta que fui capaz de razonar con ellos, me limité a sobrevivir. 

¿Has escrito libros antes y después de ser madre?

Curiosamente, escribía mucho más después de ser madre que antes. De antes solo tengo tres poemarios, ya descatalogados. Supongo que el serlo me enseñó a priorizar aquellos momentos en los que podía exprimir al máximo el tiempo y a aprovecharlos porque eran escasos. Por cierto, escribí un libro sobre este tema. Se titula «Instrucciones para sobrevivir a los hijos». Muy en plan de coña. 

¿Cuáles son tus herramientas o trucos más efectivos para combinar escritura y crianza?

El primero: tener paciencia. Antes de ser madre, no era lo que se dice muy paciente. Lo quería todo para ya. Pero ser madre te obliga a relativizar. Al final te das cuenta de que no pasa nada si el salón se queda una noche hecho un asco o si tu hija ha metido el pintalabios rojo pasión en la lavadora de blanco. Son cosas materiales. Los años en los que disfrutas de ellos son pocos (gracias al cielo, por otro lado, menos mal que crecen o acabarían con nosotras).

El segundo: planificar muy bien mi tiempo. Cuando eran pequeños, usaba las horas en las que dormían para escribir. Y dictaba novelas mientras conducía de camino al trabajo. Actualizaba y programaba las redes mientras esperaba a que salieran del cole. Aprovechaba el tiempo sacado de debajo de las piedras. 

¿Qué consejo le darías a una mamá que quiere escribir pero cree que es imposible o bien piensa que no tiene nada digno de ser contado?

Que no se desanime. Esto es cuestión de perseverancia. Mucha perseverancia. Habrá días malos y días buenos, días en los que quiera tirar la toalla, porque somos humanas y estamos cansadas. Pero escribir es tu trabajo y, como tal, no puedes abandonarlo a la primera de cambio. Tienes hijos y te organizas para trabajar en otra cosa, ¿no? Pues también puedes organizar tu horario de escritura. Es cuestión de hábitos (y no solo tuyos, sino de toda la familia). 

Stefania Gil

Stefania Gil es escritora de ficción romántica (sobre todo de romántica contemporánea, pero también de romance paranormal) con más de 30 novelas publicadas. Entre ellas, «Tú y yo en perfecto equilibrio», «La casa española» o «Pide un deseo».También es madre de una niña, diseñadora gráfica, fan del bullet journal y de la planificación, tarotista y fiel creyente en la ley de la atracción. En su página web incluye información de todos sus libros y vídeos inspiradores en los que cuenta sus trucos para optimizar el tiempo y perseverar en la tarea de escribir.

¿Crees que escribir libros siendo mamá es más difícil que si no lo eres? ¿Cuál es tu experiencia?

Creo que escribir un libro es una tarea que necesita de varios ingredientes: constancia y una organización realista con prioridades muy bien marcadas. Pero lo más importante que siempre se tiene que tener en cuenta es ¿Para qué quiero escribir un libro? ¿Por hobby? ¿O porque quiero ser escritora profesional? Son preguntas muy importantes —con o sin hijos— que hay que hacerse para saber qué tipo de compromiso vamos a asumir para alcanzar la meta con éxito, sin importar la etapa en la que estemos en nuestra vida. 

Sin embargo, cuando eres mamá, también vas a necesitar agregar una palabra clave que es «flexibilidad para avanzar sin culpas» y esto tienes que asumirlo como un mantra, porque en tu vida hay una personita nueva que te está enseñando muchas cosas de su personalidad y de sus necesidades, y tienes que ser amable contigo misma para poder procesar con calma todos los cambios que hay en tu entorno y en tu interior para hacer todos los cambios necesarios en tu agenda/organización.  

Cuando mi hija nació yo apenas había sacado una bilogía: «Presagios» y «Sincronía». Y asumí que iba a poder continuar con mi vida tal y como la conocía porque se supone que los recién nacidos solo comen, duermen y cagan.

Los primeros dos-tres meses pasaron en un suspiro entre recuperación de la cesárea, alimentarla y alimentarme, dormir siempre que podía y mirar embobada a la peque durante horas. Pasado ese tiempo, mi hija no dormía durante el día y lloraba unas tres horas diarias. Cuando al fin se quedaba frita, yo quedaba inservible.

Si te soy sincera, no tuve cabeza para pensar en escribir nada hasta que ella tuvo ocho meses. No echaba siestas, pero dormía desde las seis de la tarde hasta las seis de la mañana. Escribía cosas cortas, como relatos que enviaba a concursos. Luego nos mudamos de Venezuela a España y empecé a encontrar más tiempo. Pero no fue hasta que llegamos a Málaga y la niña empezó la guardería de 9 a 14 horas que realmente tuve tiempo para sentarme a escribir. 

¿Has escrito libros antes y después de ser madre?

Antes, solo dos. Los 28 siguientes salieron de mis manos siendo madre gracias a que soy un ser de rutinas y costumbres. Eso me ayuda a mantenerme organizada.

¿Cuáles son tus herramientas o trucos más efectivos para combinar escritura y crianza?

Cuando la niña entró en la guardería ocupaba todo el tiempo sin ella solo en escribir. No hacía nada más. La dejaba en la guardería y corría a casa para sentarme a darle a las teclas cuanto podía y exprimía bien el tiempo. 

Es como cuando te dicen: cuando el niño duerma, tu duerme con él, no hagas nada más. Bueno, en la vida de una mamá eso no funciona pero en la vida de una mamá escritora tiene que ser así; la casa se puede estar cayendo a pedazos, tú la dejas que se caiga. Y cuando traigas a tu hijo, le enseñas a ayudarte a recoger con un juego divertido, con canciones o lo que sea, pero no lo hagas en las horas que tienes para escribir. Yo no negociaba mi tiempo de escritura. No hacía diligencias en ese tiempo a menos de que fuesen una emergencia real. 

A medida que mi hija ha ido creciendo, hemos entrado en nuevas etapas, porque cada edad tiene sus características y demandas que hay que cubrir, y me he vuelto un poco más flexible en ese aspecto.

Y en todos estos años aprendí a organizarme de forma realista. Eso quiere decir que si voy a ponerme un plazo para tener un libro listo, tengo que ser extremadamente realista con el tiempo que dispongo para escribirlo. 

¿Qué consejo le darías a una mamá que quiere escribir pero cree que es imposible o bien piensa que no tiene nada digno de ser contado?

Que nada es imposible, que la organización no es estática y que hay que establecer prioridades. 

 Tal vez este mes puedas escribir solo durante las noches y el próximo solo en las mañanas. O durante una semana solo tendrás una hora cada tarde que será para escribir. 

Todo eso va a ir cambiando con el tiempo, tus necesidades y las de tu hijo/familia.

Lo importante es que tus prioridades estén muy claras para no caer en la tentación de cambiar de tarea justo cuando tienes el tiempo para escribir.

Y recuerda que la escritura es un hábito que se cultiva poco a poco, día a día. Por lo que te recomiendo que escribas una cantidad de palabras diarias o por un determinado tiempo cada día, ya que ello te permite evolucionar y crecer como escritora, mantener un hilo sano y fuerte con tu historia y tener siempre la motivación bien arriba. 

Si tienes una idea, escribe sobre ella porque no sabes si va a ser digna o no hasta que no la tengas fuera de tu cabeza. Sea una novela de ficción o un libro de no ficción que te permita convertirte en referente y experta en tu área.

Calista Sweet

Calista Sweet es mamá de una niña y compagina su trabajo técnico en un ministerio con su faceta de escritora de novelas románticas y la redacción y corrección de textos. Entre sus novelas destacan títulos como «No me digas que no», «La leyenda de la mariposa azul», «Ningún mar en calma» o «Arrivederci, Roma». Es también autora de numerosos cuentos y relatos, guionista y autora teatral multipremiada. Soñadora, adora el chocolate, las mariposas y las historias de amor con final feliz. Si te apetece conocerla mejor, puedes encontrarla en su página web.

¿Crees que escribir libros siendo mamá es más difícil que si no lo eres? ¿Cuál es tu experiencia?

Lo que creo es que escribir requiere, entre otras muchas cosas, de tiempo. Ser mamá te ocupa muchas horas del día, pero también lo hacen otras tareas, por lo que la escasez de tiempo no es patrimonio exclusivo de las mamis. En mi caso, una adecuada gestión del tiempo ha sido la clave para poder mantener el rendimiento en lo que se refiere a creatividad y escritura. Y, a decir verdad, el hecho de contar con menos tiempo tras la maternidad me ha servido como estímulo para aprovechar mejor el poco tiempo del que disponía. Los seres humanos somos así: a veces necesitamos sentir la presión para dar unos cuantos pasos hacia delante.

¿Has escrito libros antes y después de ser madre?

He escrito libros antes y después de ser madre. Incluso estando embarazada. Fue durante ese período cuando escribí «No me digas que no», mi primera novela romántica. Antes de eso, había publicado relatos, piezas teatrales y novela social. Pero no me había atrevido con ese género, del que era una apasionada lectora. El embarazo me dio el valor que necesitaba.

¿Cuáles son tus herramientas o trucos más efectivos para combinar escritura y crianza?

A mí me sirvió enfocarme en un objetivo. Me di cuenta de que necesitaba diversificar. La crianza es una etapa muy bonita, pero había momentos en los que me desesperaba, sintiendo que perdía una parte importante de mi individualidad y que dejaba atrás las cosas que más me gustaba hacer. Y, a la vez, este sentimiento me hacía experimentar culpa; era un círculo vicioso y también peligroso. Reservar un espacio para dedicarte a lo que más te gusta es sano y muy necesario. Cuando comprendí esto y me reconcilié con mi situación, volví a fluir.

¿Qué consejo le darías a una mamá que quiere escribir pero cree que es imposible o bien piensa que no tiene nada digno de ser contado?

Cada una tiene sus circunstancias (más o menos hijos, trabajo y otras obligaciones) y generalizar sería absurdo y arriesgado. No sé si estoy capacitada para dar consejos, solo me atrevo a ofrecer mi experiencia, que se basa en una adecuada gestión del tiempo y en hacer el esfuerzo de encontrar, dentro de ese tiempo, un hueco exclusivamente personal para escribir. Puede resultar difícil, o no ser inmediato, pero al final, si lo deseas más que cualquier otra cosa en el mundo, lo conseguirás. Yo le he robado muchas horas al sueño y todavía lo hago, aunque ahora me resulta más fácil acaparar horas para mí. El tiempo no siempre juega en contra; a medida que los niños crecen, el equilibrio regresa.

En cuanto a pensar que no hay nada digno de ser contado, creo que el escritor, si siente la necesidad de comunicar, de narrar, de crear una historia, no debe decidir a priori si esta vale o no la pena. Escribir es un acto de necesidad y no puede reprimirse.

 

Paola C. Álvarez

Paola C. Álvarez es madre de dos hijos y escritora de novela romántica, además de correctora profesional y maquetadora. Por otro lado, tiene una escuela de formación para escritoras que necesitan un empujón extra para escribir o terminar su novela romántica o feelgood. Entre sus títulos publicados se encuentran «Tras el largo invierno», «Persiguiendo un sueño» o «En busca de su destino». Su último proyecto es una agenda para escritoras enfocada a mejorar la productividad y que puedes encontrar, al igual que todos sus otros productos y servicios, en su página web. 

¿Crees que escribir libros siendo mamá es más difícil que si no lo eres? ¿Cuál es tu experiencia?

No creo que sea más difícil escribir cuando te conviertes en madre, solo hace falta más constancia y mejor organización. Hay mujeres que no tienen hijos y, sin embargo, tienen trabajos muy absorbentes y también escriben. No creo que ser madre sea determinante para dejar de hacer algo que te gusta y apasiona, es cuestión de encontrar un equilibrio y planificar tus sesiones de escritura en función de los horarios o rutinas de tu familia. Cuando no era madre escribía más por impulsos, así que se podría decir que mi maternidad me ha ayudado a planificarme y gestionar mucho mejor lo que hago con mi tiempo.

¿Has escrito libros antes y después de ser madre?

Escribo desde los 15 años y empecé a publicar después de que nacieran mis dos hijos.

¿Cuáles son tus herramientas o trucos más efectivos para combinar escritura y crianza?

Mi principal herramienta es trabajar por objetivos y bloques de tiempo. Tengo un horario donde coloco todas las actividades de mis hijos y en los huecos que quedan asigno mis tareas y sesiones de escritura. También depende mucho de mí crear esos huecos, madrugando, aprovechando la hora de la siesta, etc. Es importante que el horario también sea flexible porque, cuando hay niños en casa, los imprevistos son muy habituales. Gracias a eso he aprendido a no fustigarme cuando un día no sale lo planificado.

¿Qué consejo le darías a una mamá que quiere escribir pero cree que es imposible o bien piensa que no tiene nada digno de ser contado?

Dedicarse a este trabajo requiere una gran dosis de sacrificio; el tiempo que tenemos es limitado y es imposible llegar a todo, por eso es necesario priorizar la escritura por encima de otras cosas. Organizarse bien requiere práctica y mucho aprendizaje de ensayo y error, así que mi consejo es que no se agobie y que sea perseverante. Que si un sistema o un horario no le funcionan a la primera, siga probando hasta encontrar un método efectivo que le ayude a ser más productiva en su escritura. 

Mamá Escribe: entrevistas a madres escritoras en Instagram

¿Te han gustado las entrevistas? Te recuerdo que cada mes hago una entrevista en directo en Instagram a una madre escritora. En ellas, las autoras comparten su experiencia, hablan de sus proyectos y siempre regalan consejos inspiradores para otras mamás que sueñan con escribir sus propios libros. Sígueme para no perderte las charlas de la serie Mamá Escribe.

¿Te ha resultado inspiradora la experiencia de estas mamás escritoras?

 

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