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5 razones por las que no necesitas parecerte a la protagonista de una novela chick lit

Que levante la mano quien no haya leído una novela chick lit… y disfrutado como loca con ella. Al fin y al cabo, todas nos hemos identificado en esto o aquello con sus protagonistas. Son buenas chicas, divertidas y apasionadas, están deseando ser felices, regalarle al mundo sus talentos y encontrar el amor. Como cualquiera de nosotras. Solo que algunas tienen la suerte de vivir en Londres o Nueva York y hasta de trabajar en revistas de moda o como columnistas famosas (aunque esa “suerte” es relativa y daría para otro post, todo sea dicho).

Yo me reí muchísimo en su día con la desastrosa Bridget Jones de Helen Fielding, la “loca por las compras” de Sophie Kinsella o las chicas a la deriva de Marian Keys. Porque una buena novela chick lit siempre te cuenta una historia sobre una mujer de treinta y tantos en busca de su camino vital, pero siempre lo hace con humor, gracia y ligereza. Que buena falta nos hacen al final del día. 

También es verdad que hace tiempo que no leo ninguna, porque ya no no me “llaman” como antes. El tiempo pasa, amigas, y yo ya hace años que dejé de identificarme con las protagonistas (aunque algún día me haré con algún título de Elísabet Benavent, ante cuyo éxito me quito el sombrero). Pero sí he leído las suficientes historias como para saber que no necesitas parecerte a la protagonista de una novela chick lit cuando cierras el libro y sigues con tu vida. Y te voy a contar por qué.

Chick lit sí… para pasar un buen rato

Los libros chick lit son como una copa de champán que nos deja un chispeante sabor de boca. Ese que hace que te mires al espejo y sientas que, oye, tú también eres capaz de dar el salto a ese nuevo trabajo tan excitante como inseguro aunque te mueras de miedo, cantarle las cuarenta a tu tía la gruñona o abordar a un hombre que te impone. 

Pero, reconozcámoslo, tampoco son libros que vayan a llegarte tan hondo como para hacer que te cuestiones el modo en que percibes la vida y transformar tu realidad. 

Si te fijas bien, muchas de las encantadoras heroínas chick lit presentan algunos rasgos de carácter basados en tópicos mil veces vistos en películas de amor o novelas románticas. Estereotipos en los que muchas mujeres se pueden reconocer, y que por eso nos resultan amables, cercanos, divertidos. Y está bien mirarnos en un espejo que nos favorece, pero para crecer como personas también necesitamos abrir la puerta a otro tipo de historias que nos muestren a la mujer en la que nos gustaría convertirnos. 

Esta es la “chica chick lit” que no quieres llegar a ser

Inmadura a los treinta y muchos

Hoy en día se dice que los 50 son los nuevos 30. ¿Quiere eso decir que los 30 son los nuevos… ¿15? En serio, a todas nos gusta seguir siendo atractivas, y el encuentro con la primera cana puede ser dramático (ya no digamos la primera cana en el pubis, como en aquel memorable capítulo de “Sexo en Nueva York”). Pero qué le vamos a hacer si el paso del tiempo es una cascada arrolladora. Más vale hacer las paces con la mujer de 40 que vamos a llegar a ser y aprender a llevarnos bien con la de 50 que vendrá detrás. Ya es hora de atrevernos a descubrir el atractivo que resiste a las arrugas y a la tiranía de los anuncios de cremas y potingues, con sus “No tienes excusa para” (tener arrugas, canas, celulitis, michelines, envejecer, ser una mujer normal). 

Torpe y desvalida

La chica chick lit es independiente, no conoce el miedo a viajar sola y se come el mundo cuando sale de noche. Vale, pero también se le caen las cosas de las manos cuando “él” irrumpe en su campo visual, se muerde el labio inferior un número irritante de veces y se las apaña para meterse en apuros de los que hasta tú, lectora, estás deseando salvarla. El caso es que siempre tiene un aire encantadoramente adolescente. Se siente un poquito insignificante. Es como una florecilla a punto de abrirse. Pero, en serio, lo que puede ser adorable a los 30 acaba por resultar patético diez años después. Sí, ser una mujer de verdad y caminar por la vida sin pedir permiso hasta para respirar es más sexy.  

Buscando al príncipe azul 

Aunque ya no se parezca ni remotamente a aquel muchacho tan soso de Cenicienta que solo servía para bailar. Ni al caradura con labia que enamoraba a Bridget Jones (y que dicho sea de paso, a los 50 se habrá convertido en un patético payaso). Sea como sea, y por mucho que ella presuma de no necesitar a nadie más que a sus amigas, la protagonista de una novela chick lit casi siempre cae en el error (temporal, afortunadamente) de perseguir a un tipo que parece la encarnación de todas las virtudes. En la vida real, mucho mejor que una se centre en conocerse a fondo y enamorarse de sí misma en lugar de suspirar por ese tipo con complejo de rey mago que parece venir a traerte todo lo que a ti supuestamente te falta. 

Insegura y dubitativa

¿Qué sería una chica de novela chick lit sin sus amigas? Dado que su familia la suele tomar por una loca sin remedio, necesita ardientemente a sus fieles y locas compañeras del alma. Lo cual es fantástico, porque la amistad femenina nos hace brillantes y valerosas. Pero hay algo mejor que eso: llegar al punto en que la única aprobación que necesites sea la tuya propia. Más que nada, porque ni siquiera tus amigas van a tener siempre el mismo criterio. Por no mencionar que con el paso del tiempo es muy probable que ellas formen sus propias familias y la íntima amistad de antaño se convierta en un colegueo descafeinado. 

Hiperactiva y atolondrada

La chica chick lit suele ser bastante despistada. Sí, ella es esa persona que ves por la calle corriendo para coger el autobús mientras todos los papeles se le caen al suelo. También suele derramar el café encima del traje nuevo de su jefa porque está pensando en otra cosa, es un desastre cocinando o su mesa es la más desordenada de la oficina. Y sí, son rasgos simpáticos, pero como mujer adulta no te llevarán muy lejos. Aprender a organizarte y establecer prioridades en tus rutinas diarias son hábitos básicos para ser productiva y no necesitar que nadie te salve. 

¿Cuál es la novela chick lit que más te ha gustado? ¿Y la que menos?

2 Comentarios

    • Paloma Corredor

      Me alegro de que te guste, Silvia. ¡Gracias a ti por leerlo!

      Responder

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