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madre escribiendo un libro

Cómo conseguí escribir un libro en un mes siendo mamá de una niña que no dormía

Si tienes hijos, ya sabes la tortura que suponen las noches sin dormir cuando son muy pequeños. ¿Te imaginas que se te ocurre escribir un libro en semejantes circunstancias? Vale, ya oigo tus risas. Si aún no los tienes (ni el libro ni la criatura) y te lo estás pensando, ten por seguro que lo de ser mamá y pasar mucho sueño es uno de esos tópicos que están sólidamente fundamentados en la realidad. 

Pero no te quiero desanimar. Al parecer hay niños que duermen, y algunos hasta prefieren hacerlo solos (una amiga me contó que su pequeño se agarraba a la cuna cada vez que pasaban cerca de ella, loco por soltarse de sus brazos, y dormía tanto que se le deformó un poco la cabeza). 

Pero la realidad es que, durante sus primeros meses (vale, años), la mayoría de niños se despiertan por la noche. Pueden ser una o dos veces, pero también siete. Ese fue el caso de mi hija hasta los… ¡tres años! Yo vivía arrastrando una sensación de resaca permanente. Y sí, dormía con ella. Y sí, le daba teta. Y ni por esas. Andaba como zombi y no morí de sueño porque dormíamos (juntas) unas siestas estupendas.  

Escribir un libro cuando tu vida está patas arriba… es posible

Y sin embargo, cuando ella tenía dos años, escribí un libro en un mes. 

Ocurrió en un momento complicado. No solo porque siempre tenía sueño, sino porque me había tocado separarme del padre de mi hija por cuestiones laborales. Vamos, que yo me quedé sin trabajo por primera vez en mi vida y él también. No encontrábamos nada, así que decidimos que él se fuera a Londres a trabajar de camarero y yo volví con la niña a casa de mis padres. Pocos días después, mi padre murió por sorpresa tras una fatal caída en la calle. El panorama era de lo más desalentador. 

Pero como las cosas suceden cuando tienen que suceder y no cuando las planeamos, una editorial a la que había enviado mi currículo con la esperanza de que quisieran colaborar conmigo me llamó para ofrecerme escribir un libro. En realidad era un proyecto que alguien había abandonado al poco de comenzar, y decidieron probar conmigo. Era una oportunidad maravillosa, así que acepté. 

El “problema” era que tenía que escribirlo… en un mes. 

Se trataba de un libro sobre la historia del cómic. Un tema que me interesa, pero no me apasiona. No sabía gran cosa sobre el asunto, así que no solo tuve que escribir, sino también recopilar mucha información y luego redactarla con la mayor gracia posible. 

Y pude. 

Lo logré. Cumplí el plazo. Escribí el libro y quedó muy bien. Porque siempre podemos hacer sitio en nuestra vida para la creatividad. Incluso si eres mamá de una niña que no duerme. Y no te hablo solo de la escritura. Hay montones de cosas creativas que puedes incorporar a tu día a día. ¿Por ejemplo? Escribir un diario, preparar un álbum de fotos para regalar a tu hija cuando sea adulta, pintar un mural en una pared de tu casa o cambiar la decoración de tu salón. 

Mis 5 trucos para escribir un libro en un mes

¿Y sabes qué? Puedes hacerlo si te das permiso. Te voy a contar cómo hice yo para escribir el libro. 

Planificar

Esta parte hay que hacerla con la cabeza fría. Yo elegí un día en que mi hija se había despertado “solo” tres o cuatro veces por la noche. Elegí un cuaderno bonito y puse por escrito mis ideas. Qué información tenía que buscar, cuántas horas al día necesitaba para escribir o cómo repartir el trabajo de modo que pudiera cumplir el plazo. Así tuve un guion que seguir, en lugar de improvisar día a día. También me permitía reestructurar el trabajo si me saltaba un día por cansancio (cosa que hice más de una vez). 

Investigar

No es la parte más divertida, pero también es necesaria para tener las ideas claras. Un libro decentemente escrito conlleva mucho trabajo invisible para estar bien estructurado. Yo necesitaba recabar muchísimos datos. Empezando por las biografías de los autores, sus títulos principales y las fechas en que se convirtieron en un éxito. Así que dediqué una parte de la jornada a conseguir la información y otra a escribir.  

Empezar, sin más

Cuando escribo un libro o un post, nunca lo hago del tirón. Un día escribo un borrador donde dejo salir las ideas sin juzgarlas. Este paso es fundamental, porque lo que impide fluir a la creatividad es precisamente ese juez interno que llevamos dentro y que nos ahoga con sus críticas, temores y comparaciones.  

Corregir al día siguiente

¿Te cuento un secreto? A menudo pienso que el borrador que he escrito es una birria (ay, el juez interno, siempre haciendo amigos). Pero no importa, yo sigo escribiendo durante el plazo de tiempo que me he propuesto. Y cuando lo repaso al día siguiente me doy cuenta de que está bastante bien, a pesar de mis temores. Pulirlo me cuesta mucho menos trabajo que intentar redactarlo del tirón y pretender que quede perfecto. 

El tiempo justo

Yo escribo a ratitos, a trocitos, muchas veces a trompicones. Recuerda que soy mamá de esa niña que ahora sí duerme, pero también reclama casi toda mi atención. Y también me encargo de organizar el día a día en mi casa. Vamos, que limpio, hago la compra y cocino (mi marido también, pero tiene bastante menos tiempo. Su trabajo es muy absorbente). No me quedan muchas horas para escribir. Pero, ¿sabes? Aunque tuviera todo el día disponible, no lo dedicaría a sentarme frente al ordenador para inventar historias. Cuatro horas diarias son lo ideal. Pero dos también cunden muchísimo. Es más, media hora puede ser sorprendentemente productiva. 

Contar con ayuda 

Mi primer libro lo escribí casi entero en un precioso y relajante café del centro de Madrid después de dejar a la niña en un maravilloso grupo de juego. No llegaba a tres horas, y de hecho casi siempre eran dos. Cuando llegábamos a casa, mi madre se había encargado de la comida. Y las tardes que necesitaba escribir, abuela y nieta jugaban mientras yo me encerraba con el portátil. Sin eso, francamente, no habría cumplido el plazo (por mucho que me tiente ponerme la medalla de “supermamá y superescritora”).

Celebrar el éxito 

Estamos demasiado acostumbradas a hacer las cosas por obligación y resignadas a no tener tiempo para lo divertido, lo bello, lo “inútil” . Así que cuando termino un libro, dedico un tiempo a celebrar que lo he conseguido. Me tomo el día libre, brindo con mi marido o me hago un regalo. Y te aseguro que cuando terminé mi primer libro me sentí muy orgullosa de mí misma, aunque la historia del cómic no fuera un tema que me hiciera dar saltos de alegría. 

Cómo desarrollar la creatividad

Quizás pienses que mis consejos están muy bien, pero a ti no te sirven porque no tienes intención de escribir ningún libro. No importa. Si has llegado hasta aquí es que en algún rincón de tu cabecita flota la idea de dedicar un poco más de tiempo a hacer algo creativo, pero no sabes cómo empezar. 

Recuerda que se trata de invitar a la creatividad a que entre tu vida. Abrirle la puerta, dejar que se ponga cómoda, tratarla con amabilidad para que no huya despavorida cuando se encuentre con otras “invitadas” no tan simpáticas, como la exigencia o la crítica. Y entonces descubrirás que pasar un ratito en su compañía te traerá grandes alegrías (creo que si le dedico un ratito puedo hacer mejores pareados).

Y tú, ¿qué actividad creativa invitarías a tu vida si te dieras permiso para dedicarle tiempo?

2 Comentarios

  1. Ana

    Paloma, me encanta como te expresas , tienes un punto de humor que me hace sonreír de oreja a oreja.
    Gracias por contar tu experiencia y animarnos a crear!!
    Ahora sí… Contesto a tu pregunta
    Me estoy dando el permiso para crear cositas que me llenan el alma! Manualidades, pintura, escritos…
    Estuve un tiempo haciendolo y lo dejé… Y he vuelto a retomarlo.
    A veces me siento un poco atascada ,creo que quiero abarcar muchas cosas a la vez y me bloqueo.
    Pero me parece interesante lo de planificar , aunque lo he intentado en algunas ocasiones y siempre termino por dejar la planificación ,al final siempre estoy improvisando y dejándome llevar por lo que siento en cada momento, aunque a veces sea un caos😅.
    Pero sí… Creo que necesito ir mas poco a poco y así ir avanzando.

    Responder
    • Paloma Corredor

      Hola, Ana! Gracias a ti por contar cómo lo haces. Cada una tiene su manera, lo importante es seguir avanzando, como tú dices. 🙂

      Responder

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