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lecciones del año 2020

Las 7 lecciones que me ha enseñado el año 2020

Si hablamos del año 2020, seguro que estamos todos de acuerdo en una cosa: ha sido raro, desconcertante, sorprendente y difícil.

Pero a cada uno nos ha resultado raro de una manera diferente.

He estado pensando mucho en qué he aprendido yo del año más raro (que no el más duro) de mi vida. 

No me ha enseñado que la enfermedad puede llegar de repente y arrasarlo todo…

Porque eso ya lo aprendí cuando tenía 17 años y a mi hermano pequeño le diagnosticaron un cáncer de huesos. Así, de un día para otro, y con un pronóstico brutalmente pesimista. 

No me ha enseñado a disfrutar de las pequeñas cosas cotidianas…

Porque eso lo aprendí durante los larguísimos cuatro años que mi hermano estuvo enfermo antes de morir. Nunca como entonces he disfrutado tanto de la normalidad de las cosas cotidianas, de la rutina tal vez aburrida, pero tranquilizadora. 

No me ha enseñado que la vida puede derrumbarte los planes de un día para otro…

Porque he empezado de cero un montón de veces. Como cuando, recién nacida mi pequeña familia, nos fuimos a vivir a Madrid con la esperanza de construir un futuro mejor. Y a los pocos meses yo me quedé sin trabajo, mi marido no encontró nada, se tuvo que marchar a Londres a trabajar de camarero, la niña y yo nos mudamos de vuelta a casa de mis padres y a los pocos días mi padre murió por una estúpida caída en la calle. Tardé muchos meses en asimilar todo lo que había sucedido en cuestión de pocas semanas. 

No me ha enseñado a teletrabajar…

Porque llevo haciéndolo 16 años. Desde que en 2004 me harté de no tener vida propia por pasarme los días enteros en una redacción de periódico escribiendo cosas que no tenían nada que ver con lo que yo quería contar, y me puse a trabajar desde casa escribiendo para revistas y páginas web, tan feliz hasta el día de hoy.  

No me ha enseñado a pasar mucho tiempo en casa…

Porque, cuando todo explotó en marzo de 2020, ya llevaba casi tres años viviendo en un pueblo costero donde los pocos negocios que hay cierran prácticamente todos de octubre a junio. En invierno podía pasear durante una hora sin cruzarme más que dos o tres personas. 

No me ha enseñado a limitar mis contactos…

Porque hace mucho tiempo que paso de las aglomeraciones y de las relaciones superficiales que no me aportan nada. Para mí, cumplir los 40 fue un alivio porque al fin pude poder dejar de fingir que me gustaba salir de noche, beber alcohol y hablar con desconocidos. 

No me ha enseñado a valorar más el tiempo en familia…

Porque esa es mi prioridad desde que soy madre. Mi hija estuvo con nosotros hasta los dos años, que empezó a ir a un grupo de juego respetuoso, y no fue al colegio hasta el segundo curso de Infantil. Es más, ojalá no hubiera tenido que llevarla hasta Primaria. Pero siempre ha salido del cole a las 2 de la tarde, hemos comido juntas y hemos pasado las tardes relajadamente en casa. 

Y entonces, ¿qué me ha enseñado este año tan raro?

adiós 2020

He estado pensándolo durante muchos días antes de escribir esto. Pero no puedo decir que haya experimentado ninguna iluminación repentina o topado con una gran revelación. 

Simplemente, este año me ha enseñado a recordar todas estas lecciones que había aprendido y que constantemente olvido, por mi facilidad para caer en los pensamientos negativos o mi desagradable tendencia a quejarme. 

Y eso que 2020 comenzó estupendamente. En enero viajé a Madrid para asistir a un evento organizado por dos coaches brillantes: Vivian Watson y Maru Iabichela. Durante dos días tan breves como intensos conocí a un montón de mujeres creativas y maravillosas, y disfruté de mi primer viaje sola desde que soy madre. Mi querido Madrid estaba precioso, con ese frío invernal de sol radiante que adoro. Era imposible imaginar lo que se avecinaba… 

Y esto es lo que no quiero olvidar en 2021 (ni nunca)

Aunque en aquel momento no sabía muy bien qué pintaba yo en aquel evento, luego he comprendido que fui allí para aprender que el único camino posible es el de la autenticidad. Ahí es donde reside nuestro poder interior y también donde se abre la puerta a la magia y los milagros. Sobre todo cuando los vientos soplan fuertes alrededor, amenazando con arrasarlo todo (y créeme, estamos a 31 de diciembre del puñetero 2020 y siguen soplando bien gélidos a mi alrededor). 

Ya sé que suena un poco a palabrería de autoayuda, pero esa certeza es lo más sólido que hay ahora mismo en mi vida y me voy a esforzar por tenerlo bien presente en 2021. Y en 2022.

Y a ti, ¿qué te ha enseñado el año 2020 que nunca olvidarás?

2 Comentarios

  1. Sarah Gibrán

    Me ha enseñado muchísimo, muchas cosas las sabía o intuía pero ha venido a reafirmarme, siento que ha sido un año tan revelador como poderoso, es el año en el que se han caído los disfraces, las certezas, las mentiras… He revisado todo lo que nos han enseñado y … creo que las alfombras están llenas de mierda y mentiras, desde la ciencia hasta la historia, … Ha sido potente 🙂 Feliz 2021 , un abrazote

    Responder
  2. Eva

    Paloma, el 2020 me ha enseñado que el paso del tiempo y la muerte son una parte de la vida, me ha puesto delante lo fugaz que es todo

    Responder

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