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Las 7 mejores excusas para no escribir tu libro

Has pensado mil veces que sería genial escribir tu libro y contarle al mundo lo que mejor sabes hacer, ¿a qué sí? Sabes que ganarías autoridad como madre emprendedora, llegarías a más mujeres que serían potenciales clientas para tus productos y servicios, te sentirías superorgullosa de ti misma y de poner un poquito de tu parte para mejorar el mundo. 

Pero el caso es que no te has lanzado. Como dice Simplemente MJ en este post de su blog, hay un montón de obstáculos entre tu libro y tú que lo convierten en un sueño agridulce, una meta demasiado lejana, una tarea que de solo pensarla te agota. 

En realidad, lo que ahora son piedras duras y afiladas en el camino pueden convertirse en hermosas y encantadoras florecillas.

¡Sí que puedes escribir un libro!

Pero no mientras tu cabeza está llena de excusas, temores y dudas (en lugar de ideas maravillosas que hacen que te broten mariposas en el estómago de puras ganas de compartirlas). 

Vamos a desmontar esas excusas y verás cómo al final el horizonte es mucho más prometedor. 

Es que tengo miedo al rechazo

O sea, a que se rían de ti, te critiquen, te ridiculicen, te hagan sentir ignorante o sabelotodo o cualquier cosa menos bonita. 

Pues te digo una cosa: siempre va a haber alguien que te critique. Pero ¿de verdad eso te va a impedir seguir tu camino? ¿Vas a renunciar a tus sueños porque a alguien que te importa un pepino no le gustes? ¡Por supuesto que no! Piénsalo bien y te darás cuenta de que ese miedo al rechazo es un absurdo, propio de una adolescente insegura y no de la mujer hecha y derecha que eres. 

Además, te digo otra cosa… Nadie va a estar tan pendiente de ti como temes. Todo el mundo está muy ocupado con sus propios problemas. 

Yo es que soy muy perfeccionista

Ya, yo también. Pero he aprendido a dejar de serlo tanto porque, si no, no escribiría. 

Hay un perfeccionismo sano que es el que te lleva a dar lo mejor de ti, a hacer tu trabajo de forma impecable, a compartir lo que sabes con el máximo número de personas. Y ese tipo de perfeccionismo está muy bien, porque hace que destaques como una buena profesional. 

Pero luego hay un perfeccionismo que paraliza, porque no te deja avanzar en ninguna dirección. Es el que te hace pensar que no puedes escribir un libro porque no sabes lo suficiente, ni tienes idea de cómo contarlo, ni vas a ser mejor que fulanita. 

La consecuencia de dejarte atrapar por ese “látigo” interior es que, en efecto, no escribirás. Deprimente, ¿verdad?

Soy experta en procrastinar… Hala, ya lo he dicho

Y claro, no tienes tiempo para escribir tu libro. Pero no tienes tiempo porque lo pierdes en mirar tonterías en las redes sociales o en ordenar el armario de debajo del fregadero con tal de no sentarte en tu escritorio y ponerte a escribir un borrador de lo que podría ser tu libro. 

En realidad, lo que tienes es miedo. Y necesitas saber a qué. ¿Miedo a escribir algo que sea un churro? ¿Miedo a tener que hacer un esfuerzo sobrehumano que te deje agotada? ¿Miedo a compararte con otras escritoras que tú consideras “de verdad” mientras que tú eres un fraude? Si te detienes a descubrirlo (por ejemplo, con estos ejercicios de escritura terapéutica) te vas a sentir muy aliviada. 

¡No tengo tiempo de nada!

Bueno, tienes el mismo tiempo que todo el mundo. Otra cosa es cómo lo utilices. Existe la creencia muy generalizada de que escribir un libro consiste en encerrarse durante ocho horas al día, desentenderse del mundo e incluso volverse un poco chiflada de tanto sumergirse en mundos imaginarios. 

Pero la verdad es que todo eso no es necesario. Si escribes una hora al día, tendrás unas 1.000 palabras. Multiplicado por cinco días a la semana (sí, puedes descansar el finde) son 5.000 a la semana. 20.000 al mes. Un libro de no ficción tiene una media de 50.000-70.000 palabras. No es tanto si lo miras así, ¿no? 

Por lo demás, solo necesitas tener claros los pasos a seguir. Clara Tiscar te lo explica muy bien en este post sobre 10 pasos para escribir un libro de no ficción.

Sí, vale, pero es que yo soy madre

Yo también. Y sé lo que es estar tres años sin dormir más de tres horas seguidas. Y aun así, escribí mi primer libro de no ficción en un mes. Con una buena organización y la ayuda de mi madre (porque mi marido estaba trabajando en el extranjero en aquella época). Desde entonces he escrito 7 libros más de no ficción en el plazo de 1 o 2 meses, dedicando algunas horas al día mientras mi hija estaba en el colegio. El último lo escribí en 12 días. 

Es verdad que solo tengo una hija y que desde hace mucho tiempo no trabajo fuera de casa con horario de oficina. Pero también es verdad que llevo años sin un solo familiar o mano amiga cerca y que mi niña es una criatura muy demandante. Cada madre conoce mejor que nadie sus circunstancias y cómo adaptarse a ellas. Pero si yo puedo (a mi manera), tú también (a la tuya).  

No sé cómo organizarme con todo

Te creo, porque también me ha pasado, pero eso se aprende. Y la verdad es que es imprescindible saber organizarte si quieres tener tiempo para escribir.  Este libro de Azucena Caballero, que es mamá emprendedora, escritora y coach (LA coach, en realidad) de otras mamás emprendedoras, te dará buenísimos consejos. Bueno, en realidad cualquier cosa que Azucena (aka “la jefa”) diga será un buenísimo consejo. 

Las rutinas domésticas no vas a poder evitarlas, pero puedes gestionarlas de tal manera que no te consuman todo el tiempo. Por ejemplo, puedes escribir una lista con las comidas que vas a preparar durante las siguientes 1 o 2 semanas, hacer la compra en el supermercado online con la lista delante y después, cuando llegue el pedido, cocinar para varios días. Yo lo hago así desde hace años y te aseguro que es una liberación total. 

En cuanto a la casa, se trata de elegir unas rutinas básicas de mantenimiento y no obsesionarse con el resto. Mis imprescindibles son: baño y cocina limpios y ropa guardada en su sitio. Lo demás… Bueno, a veces corren pelusas por los pasillos, pero son inofensivas. Y dicen que las arañas se comen a los mosquitos, ¿no?

Bueno, mira, te digo la verdad: es que yo no soy creativa

¡Sí que lo eres! Si no, no estarías leyendo este blog que trata sobre mujeres creativas, mujeres que escriben, mujeres que leen, mujeres que emprenden y que son madres y que quieren escribir un libro para contarle al mundo quiénes son y qué les mueve a dar lo mejor de sí cada día. 

Es posible, eso sí, que tu creatividad esté escondida debajo de muchas capas: aburrimiento, miedo, rutina… Ay, son como mantas que pesan mucho y pican y molestan y ya es hora de que te las quites de encima. 

Se trata de que te des permiso para conectar contigo misma, sentir tu verdad y expresarla con palabras. De verdad, solo es eso… ¡Y es una aventura preciosa!

Si aún tienes dudas, por favor lee este poema de Marianne Williamson. Mejor aún, léelo y luego déjate llevar por la belleza de las imágenes del vídeo en el que se repiten sus bellísimas palabras.

NUESTRO MAYOR MIEDO, poema de MARIANNE WILIAMSON

Nuestro miedo más profundo no es el de ser inapropiados.
Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos más allá de toda medida.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más nos asusta.
Nos preguntamos: ¿Quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?
En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?
Eres hijo del universo.
No hay nada iluminador en encogerte
para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.
Nacimos para brillar, como hacen los niños.
Nacimos para manifestar la gloria divina que existe en nuestro interior.
No está solamente en algunos de nosotros:
está dentro de todos y cada uno.
Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz,
inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.
Y al liberarnos de nuestro miedo,
Nuestra presencia automáticamente libera a los demás.
 

 

 

 

 

 

 

¿Escribirías un libro si te desprendieras de tus excusas? ¿Estás dispuesta a hacerlo?

 

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